Para obtener una fotografía interesante, es importante considerar múltiples variables, algunas de ellas, en el momento de la toma, y otras, en la edición. En esta nota nos concentraremos en un aspecto muy importante que hay que considerar cuando vamos a disparar: las reglas de composición. Las fotografías más interesantes, por lo general, tienen en cuenta alguna de ellas, o, por el contrario, las quebrantan intencionalmente. Veamos de qué se tratan:

1. Centro de Interés

Comencemos con determinar qué es o quién es el centro de interés. Cuando realizamos una fotografía contamos una historia, y existe un personaje al cual le suceden los acontecimientos y vamos a fotografiar: ese es nuestro protagonista, o centro de interés. Es lo que nos ha llamado más la atención en nuestra escena y es lo que deseamos que concentre la atención del espectador, y no necesariamente es el objeto que está en el centro de la fotografía, ni tiene por qué ser el objeto más grande.

La composición es aquello que va a lograr darle más relevancia a nuestro protagonista y resaltarlo por sobre el resto de la imagen, consiguiendo darle más peso visual a tu centro de interés para que este tenga más fuerza y a su vez va a lograr que llame más la atención al espectador de tu fotografía. 

La forma de romper esta regla es utilizando varios centros de interés, por ejemplo, lograr que el espectador pueda ver tu fotografía desde distintos caminos narrativamente visuales o escondiendo tu centro de interés. Un ejemplo de esto es utilizar de centro de interés algún elemento que no debería serlo. Al hacer esto conseguirás que el espectador se quede más tiempo mirando la fotografía ya que querrá saber qué es lo que de verdad importa en esa fotografía. Ambas formas de romper la regla pueden ocasionar que el espectador no encuentre el centro de interés. 

2. Trabajar las líneas 

Considerar las líneas de la imagen es muy importante, ya que tienen la capacidad de guiar la mirada del espectador al centro de interés de tu imagen, son como flechas inconscientes que nos indican el camino a seguir dentro de la fotografía. Pueden ser formas geométricas, sombras, espacios vacíos o incluso sujetos, y pueden apuntar en diferentes direcciones, ser horizontales, verticales, diagonales, o curvas. Las horizontales transmiten la sensación de estabilidad y calma, mientras que las verticales, fuerza, crecimiento y poder, y las diagonales crean fotografías dinámicas y con más movimiento.

3. Ritmo visual

El ritmo consiste en la repetición rítmica de líneas y formas. Por lo general, dichas repeticiones producen una sensación agradable para el ojo humano.  El ritmo llama la atención por sí mismo y puede ayudarnos a estructurar la imagen.  Incluso, a veces puede llegar a convertirse en el tema principal de una fotografía. Por otro lado, para evitar caer en la monotonía, se puede romper el ritmo con algún elemento.

4. La regla de los tercios

Es la más conocida y básica de las reglas de composición y se basa en colocar a nuestro centro de interés en uno de los tercios horizontales o verticales en los que podemos dividir nuestra toma. Los cuatro puntos de intersección de estas líneas fijan los puntos fuertes, es decir, donde más se concentra la atención del espectador. Si sólo contamos con un único punto de interés, es preferible situarlo en uno de los cuatro puntos de intersección mencionados, en lugar de colocarlo en el centro de la imagen. Muchas de las cámaras incorporan la posibilidad de mostrar una rejilla con los tercios para facilitar el encuadre.

5. Marcos naturales

Los marcos naturales delimitan la escena y facilitan el resalte del centro de atención. Pueden ser ramas de árboles, puertas o ventanas, columnas de edificios, en fin, casi cualquier elemento que encierre o delimite el centro de interés.

6. Espacio negativo

En una fotografía encontramos el espacio positivo, que es aquello que tenemos intención de fotografiar, es decir, nuestro sujeto principal que representa el elemento más importante en la composición, y, por otro lado, el espacio negativo. Este implica todo aquello que rodea al centro de interés sin aportar información relevante, ya que carece de peso propio. Sin embargo, es útil para dar protagonismo y destacar al elemento principal de la imagen, ya que justamente su falta de información facilita que la mirada se dirija directamente al centro de interés. Si el sujeto principal ocupa una parte pequeña de la imagen y existe mucho espacio negativo en la fotografía, se puede transmitir una sensación de soledad, aislamiento, calma o tranquilidad.

7. Ley de la mirada o el espacio activo

En una imagen de acción o movimiento el cerebro busca espacio libre hacia el lugar donde el movimiento continúa. Si se corta ese espacio, el cerebro no comprende claramente la escena ya que no hay un punto donde centrar la atención, lo que puede generar una sensación incómoda. Un ejemplo típico es la mirada, por ejemplo, si el espectador observa a un personaje mirando hacia un lado, institintivamente mirará hacia el punto que ese sujeto esté mirando. Si tu protagonista es un animal o una persona, será conveniente dejar espacio libre frente a él para que al observar podamos dar espacio a nuestra mirada hacia ese lado, del mismo modo que hacemos en la vida real.  

Estas son algunas de los elementos de composición fundamentales de la fotografía. No son obligatorios, pero es bueno saberlos para poder tomar provecho de ellos, sea adoptándolos o quebrantándolas intencionalmente, según cuál sea el efecto que queremos generar en el público.

Cuarto Enfoque
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